Sombra
¿Puede una
persona, ser vivo o ente, no tener sombra?
Tic toc, tic
toc, tic toc…
Escucho al
despertar, perece mi habitación pero no es mi habitación, algo me sigue en cada
paso, no hay luz de sol, solo la luna. Lo que parece ser mi casa está sola sin
muebles, camino con los pies descalzos y aun así un sonido provocado por ellos
corrompe todo el silencio.
Quiero
correr, quiero salir de ese lugar, sin embargo camino tranquilamente en
dirección a la habitación de mi hermana igual de vacía para salir a la azotea,
la luz alrededor de la casa no se compara a las estrellas, y la luna, el verla
hace que me tropiece.
Levanto la
mirada y un espejo con bordes plateados se encuentra frente a mí, es mi reflejo
pero no soy yo… es una chica con características iguales y una pijama blanca.
-Pero si mi
pijama es azul – le digo al espejo.
Mi reflejo
sonríe, lleva su dedo índice a los labios para hacerme callar, de pronto la
sombra de mi reflejo sale para jalar sus pies, manchando su pijama de negro
desapareciendo al instante, quedando solo mi sombra en el reflejo.
No puedo
salvarla, no puedo ayudarla, me siento impotente, es mi reflejo pero no soy yo…
El espejo se
abalanza hacia adelante, por su altura parecía querer aplastarme, doy un paso
atrás, los cristales rotos del espejo se desvanecen quedando solo el marco
plateado.
Se está
haciendo líquido poco a poco, sin pensarlo tomo una gota guardándola en mi
bolsillo, por fin mis pies obedecen y corro, algo me sigue en cada paso, ¿es el
reflejo?, ¿es la sombra?
Llego a las
escaleras, doy dos golpes en el borde, ya no son escaleras, es una rampa, me
deslizo en ella, vuelvo a incorporarme, vuelvo a correr.
Con velocidad
abro la puerta para salir al jardín, me tropiezo de nuevo, no puedo correr.
-Pero si está
detrás de mí – grito a la nada.
Unas botas
largas aparecen a mi lado, me las pongo al momento sé que la lluvia no me
dejara caminar descalza, logro llegar a la puerta del jardín pero no puedo
abrirla, está cerrada.
-“la gota de
plata…”- escucho en mi mente.
En mi
bolsillo busco la gota de plata, para mi sorpresa ya no es una gota, sino una
llave plateada.
Por fin podre
salir, abro la puerta… no hay nada, solo veo negro.
Tic toc, tic
toc, tic toc…
Escucho al
despertar, perece mi habitación, no, mejor dicho, es mi habitación…

Como si esto ya hubiera sido soñado <3
ResponderBorrarHermosa historia!
Me recuerda a los problemas con la realidad... Una desesperación provocada por uno mismo. Un fallo mental. Una distorsión de la cotidianidad... Muy genial!
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