jueves, 23 de agosto de 2018

Detrás del espejo


Sombra

¿Puede una persona, ser vivo o ente, no tener sombra?

Tic toc, tic toc, tic toc…

Escucho al despertar, perece mi habitación pero no es mi habitación, algo me sigue en cada paso, no hay luz de sol, solo la luna. Lo que parece ser mi casa está sola sin muebles, camino con los pies descalzos y aun así un sonido provocado por ellos corrompe todo el silencio.
Quiero correr, quiero salir de ese lugar, sin embargo camino tranquilamente en dirección a la habitación de mi hermana igual de vacía para salir a la azotea, la luz alrededor de la casa no se compara a las estrellas, y la luna, el verla hace que me tropiece.
Levanto la mirada y un espejo con bordes plateados se encuentra frente a mí, es mi reflejo pero no soy yo… es una chica con características iguales y una pijama blanca.
https://bit.ly/2MxJhoY
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-Pero si mi pijama es azul – le digo al espejo.

Mi reflejo sonríe, lleva su dedo índice a los labios para hacerme callar, de pronto la sombra de mi reflejo sale para jalar sus pies, manchando su pijama de negro desapareciendo al instante, quedando solo mi sombra en el reflejo.

No puedo salvarla, no puedo ayudarla, me siento impotente, es mi reflejo pero no soy yo…

El espejo se abalanza hacia adelante, por su altura parecía querer aplastarme, doy un paso atrás, los cristales rotos del espejo se desvanecen quedando solo el marco plateado.
Se está haciendo líquido poco a poco, sin pensarlo tomo una gota guardándola en mi bolsillo, por fin mis pies obedecen y corro, algo me sigue en cada paso, ¿es el reflejo?, ¿es la sombra?
Llego a las escaleras, doy dos golpes en el borde, ya no son escaleras, es una rampa, me deslizo en ella, vuelvo a incorporarme, vuelvo a correr.
Con velocidad abro la puerta para salir al jardín, me tropiezo de nuevo, no puedo correr.

-Pero si está detrás de mí – grito a la nada.

Unas botas largas aparecen a mi lado, me las pongo al momento sé que la lluvia no me dejara caminar descalza, logro llegar a la puerta del jardín pero no puedo abrirla, está cerrada.

-“la gota de plata…”- escucho en mi mente.

En mi bolsillo busco la gota de plata, para mi sorpresa ya no es una gota, sino una llave plateada.
Por fin podre salir, abro la puerta… no hay nada, solo veo negro.

Tic toc, tic toc, tic toc…

Escucho al despertar, perece mi habitación, no, mejor dicho, es mi habitación…

2 comentarios:

  1. Como si esto ya hubiera sido soñado <3
    Hermosa historia!

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  2. Me recuerda a los problemas con la realidad... Una desesperación provocada por uno mismo. Un fallo mental. Una distorsión de la cotidianidad... Muy genial!

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